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El "día después" de una
catástrofe
Los
desastres naturales y el síndrome de
estrés postraumático
El terremoto en Haití, que dejó
un saldo de alrededor de 300 mil muertos,
el alud en Angra Dos Reis (Brasil), el
derrumbe en Macchu Pichu, las inundaciones
reiteradas… ¿Cómo sobrellevan las personas
este tipo de tragedias? |
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Buenos Aires - Mientras
todavía se está realizando el conteo de
víctimas fatales que dejó el terremoto de
la isla caribeña de Haití, ese mismo
territorio sufrió en menos de 24 horas dos
sismos, uno de ellos, el más reciente, de
4.7 grados de magnitud en la escala de
Richter.
Al mismo tiempo, en Buenos Aires ya se
está volviendo cotidiano encontrarse con
autos flotantes que en lugar de circular
por calles asfaltadas lo hacen en medio de
mares formados entre avenidas.
Frente a todo esto, y teniendo en cuenta
que en otros puntos del mundo se
registraron en el último mes aludes,
tornados o sequías, la conclusión parece
ser que el clima está dando qué hablar.
Pero, ¿qué pasa son los seres humanos, con
las personas que deben atravesar esas
situaciones? ¿Cómo logran salir adelante y
recuperarse, por ejemplo, de la pérdida de
seres queridos o de todos sus objetos de
valor? ¿Es posible salir indemne de todas
estas situaciones?.
“Siempre que una persona esté expuesta a
un trauma o situación en la cual corre
peligro la integridad física, es posible
que se desarrolle el cuadro conocido como
Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPS).
Éste también puede presentarse cuando la
persona en cuestión presenció un
determinado hecho sin siquiera haber sido
víctima o damnificada por el mismo”,
explicaron las psiquiatras Carola Saconi y
Marisol Florian, ambas integrantes del
Servicio de Salud Mental del Hospital
Universitario Austral (HUA).
“Haber sido el protagonista de un hecho
traumático o no es la clave para
distinguir trauma y estrés. Mientras que
la primera sensación la experimentan ‘los
protagonistas’, la otra patología puede
aparecer en cualquier persona que ante un
evento sienta temor o desesperanza”,
continuaron las especialistas.
Por esto, luego de desastres como el de
Haití o el de Macchu Pichu, más allá de
las pérdidas materiales es fundamental
contener y apoyar psicológicamente –al
igual que sucedió en su momento con la
tragedia de Cromañon en nuestro país y
también después del 11 de septiembre en
Estados Unidos– tanto a las víctimas, como
a las personas que integran los servicios
de emergencia y salud, y a las familias.
“Esto es fundamental porque en ocasiones
el TEPS puede venir acompañado de
depresión u otras patologías”, señalaron.
Lo que ocurre normalmente –aunque vale
aclarar que hay muchos que logran
atravesar y recuperarse de un momento
trágico sin padecer TEPS– es que se genera
una combinación de, como describieron las
doctoras, “síntomas nucleares”: recuerdos
intensos del acontecimiento, imágenes y
sueños recurrentes, combinados con
síntomas físicos.
También puede darse que, paulatinamente,
se desarrolle una pérdida de interés en
las actividades cotidianas, una sensación
de enajenación y una restricción de la
vida social.
“Ese pensar en un ‘futuro limitado’ hace
que la persona entre en un estado de
discapacidad y deterioro global que
–sumado por ejemplo a lo que sucede en
Haití donde la situación es de extrema
pobreza, desnutrición, saqueos, violencia
y fallas en el sistema de salud– puede
provocar una gran cantidad de problemas
psiquiátricos y psicológicos”, consignaron
Florian y Saconi.
La buena noticia es que existe una salida
de esta condición, si es detectada a
tiempo. Las psiquiatras concluyeron que
“cuanto antes se realice el diagnóstico y
cuanto más preciso sea este, mayores serán
las posibilidades de poner en práctica las
herramientas que constituyen un
tratamiento. Entre ellas se cuentan la
terapia cognitivo conductual y el
entrenamiento para el control de la
ansiedad”. |