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Buenos Aires - El invierno,
con sus bajas temperaturas, uso de estufas
en ambientes cerrados y choques térmicos,
trae la aparición de afecciones, dolencias
y cuadros típicos (y no tanto), producidos
por virus y bacterias de prevalencia
invernal. Algunas presentan consecuencias
severas o riesgosas para la salud,
especialmente en chicos y personas de edad
avanzada. Pueden prevenirse desde varios
aspectos, y conocerlos es de gran utilidad
y ayuda para pasar un invierno de manera
saludable para nosotros y quienes nos
rodean.
El Resfrío Común
Es una de las enfermedades más prevalentes
del invierno. Es producido por varios
tipos de virus, no tiene tratamiento
específico efectivo y no hay vacuna para
prevenirlo. Pero es una enfermedad de muy
buena evolución, solamente se tiende a
tratar los síntomas. En cierto tipo de
pacientes puede tener jerarquía
(principalmente en inmunosuprimidos o en
pacientes con patologías crónicas severas;
como la enfermedad pulmonar obstructiva
crónica). Puede contraerse de dos formas.
La primera, por estar en espacios con
partículas infectadas que quedan flotando
en el aire que respiramos (a mayor inóculo
–agente-, mayor la probabilidad de
infectarse).
En ese caso, la principal herramienta de
prevención es tratar de estar alejado de
personas resfriadas. En segundo lugar,
tiene mayor probabilidad de infectar a
aquellas personas que se encuentran
agotadas y, por lo tanto, con defensas
bajas: personas que trabajan mucho y
descansan poco.
En este caso, la prevención sería evitar
estas situaciones, todo lo posible. Si se
trabaja mucho, tomarse el tiempo para
brindarse un buen descanso reparador.
Porque esta enfermedad no se previene con
vitaminas (por ej. Vitamina C).
Lamentablemente, con el resfrío común ¡no
hay suplemento vitamínico o jugo de
naranja que valga!
La Gripe
La mayoría de la gente tiende a
confundirla con el resfrío común, pero es
una enfermedad diferente. En su
presentación habitual es una dolencia de
varios días, con fiebre alta (39-40 grados
C), cefalea importante y mucho
decaimiento. Además de estos síntomas,
también puede presentar cuadro de resfrío
(C.V.A.S: Cuadro de Vías Aéreas
Superiores). Afecta a grandes y chicos por
igual, y su contagio depende tanto de
estar cerca de personas afectadas como del
estado físico general y la resistencia del
agente infeccioso a las defensas del
cuerpo.
Por eso, ingerir vitamina C mediante
frutas cítricas, verduras o suplementos
ayuda a prevenirla, pero no la evita en
todos los casos. No existe tratamiento
específico para la gripe, solamente se
reposa y se trata los síntomas. Si bien no
presenta consecuencias, en algunos casos
puede ocasionar complicaciones e incluso
la muerte. Es el caso de personas que
padecen otras afecciones cuya interacción
con la gripe es mortal, especialmente los
mayores. Por eso se recomienda que todo
individuo mayor de 65 años o cualquier
persona con enfermedades crónicas de
jerarquía (por ejemplo, HIV) sean
vacunados para este virus anualmente.
Infecciones De la vía Aérea alta de origen
bacteriano
Engloba a la faringoamigdalitis pultácea,
bronquitis, etc. Su forma de transmisión
es igual a la del resfrío común, con la
única peculiaridad que se trata con
antibióticos. Lo ideal frente a éste, o a
cualquier cuadro clínico, es la consulta
médica para el diagnóstico certero, ya que
una simple tos, congestión o dolor de
garganta puede significar diversas
afecciones. Un “No” rotundo a la
automedicación, el médico es el mejor
consejero. Cabe destacar que cuanto más
tardíamente se trate cualquier enfermedad,
más difícil es curarla.
Neumonía
Esta enfermedad puede ser originada por
una gran variedad de gérmenes (desde
bacterias hasta virus), por eso el
diagnóstico precoz es elemental en este
caso. Para ello, hay que tener presente
que síntomas como fiebre alta, tos, esputo
purulento y fatiga (muy similares a los de
la gripe) deberían promover la consulta
clínica con urgencia. Si se determina que
la dolencia es secundaria a una bacteria
debería recibir antibiótico. La neumonía
implica riesgo de vida, ya que tardíamente
tratada puede derivar en la muerte del
paciente. Deben vacunarse los mismos
pacientes que los de la gripe, pero acá la
vacuna se da cada tres años.
El frío como agravante
Las bajas temperatura están asociadas a
incrementos en la presión arterial, por lo
cual estos pacientes deberían estar bien
abrigados en esta estación, sin excederse
en los ambientes calefaccionados para
evitar las consecuencias del choque
térmico al salir al frío nuevamente.
También el frío esta asociado al
BRONCOESPASMO, por lo que los enfermos que
sufren de este síntomas deberían
combatirlo por medio de broncodilatadores
pre-exposición.
Hay ciertas enfermedades que se ven
específicamente en esta estación: como la
enfermedad o el síndrome de Raynaud (vasoespasmo
severo y momentáneo en manos y pies), la
acrocianosis, etc.
Intoxicación por Monóxido de Carbono
Una de las consecuencias no deseadas del
invierno y no asociadas a agentes
infecciosos. El monóxido de carbono es
producto de la combustión incompleta del
carbón en situaciones de baja
disponibilidad de oxigeno. La calefacción
en sitios mal ventilados es uno de sus
mayores productores y es causa de muerte.
El monóxido de carbono es un gas
silencioso, que no se puede ver ni oler,
por lo tanto, es imperceptible a nuestros
sentidos. Uno no se da cuenta que lo esta
inhalando, lo cual incrementa su
peligrosidad. Por lo tanto, de utilizar
calefactores a gas, siempre deberían ser
de tipo Tiro balanceado. También hemos
visto intoxicaciones en aquellas personas
que dejan su automóvil prendido en lugares
reducidos y mal ventilados para
calentarlos antes de subirse, por lo tanto
tratar de evitar estas maniobras.
Otros factores y hábitos a tener en cuenta
para un invierno saludable
Los cambios bruscos de temperatura están
asociados a alteraciones en la inmunidad
celular, lo que predispone a una persona
con potencialidad de enfermarse a padecer
cualquiera de estas enfermedades. Por lo
tanto, es ideal evitar cambios bruscos de
temperatura abrigándose al salir a
temperaturas bajas y desabrigándose en los
ambientes cálidos, como oficinas, negocios
calefaccionados o departamentos con loza
radiante. Tampoco se debe salir recién
bañado y mojado, porque el enfriamiento
bajará sus defensas.
Es necesario evitar las corrientes de aire
frío, pero tampoco es bueno permanecer sin
abrir las ventanas por días, por lo
expuesto sobre las estufas, pero también
porque el recambio de aire en el ambiente
es ideal para evitar la concentración de
agentes patógenos, especialmente si hay
alguna persona enferma en la casa ú
oficina o si se recibieron visitas. Lo
ideal es ventilar los ambientes un ratito,
idealmente de día –que hace meno frío- y
cuando están vacíos (la mañana temprano es
un buen momento), y luego cerrarlos para
que la calefacción los aclimate, dejando
el ambiente acogedor cuando haya personas.
(*): Vocero: Dr. Sergio Sarquis
Médico Clínico Matrícula nº 92101
Médico Clínico del Instituto Loria- Dr.
Enrique Rossi.
Sánchez de Loria 117
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