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Buenos Aires - Los
anticonceptivos hormonales son útiles para
tratamientos o enfermedades (acné,
endometriosis, amenorrea, perimenopausia)
para los que no fueron desarrollados
originalmente. Además, las nuevas vías de
administración (parches, implantes,
dispositivos uterinos y anillo vaginal)
benefician a mujeres que tienen
contraindicada la vía oral y que utilizan
la pastilla diaria.
Desde la aparición de los anticonceptivos
orales en los ‘60 mucho tiempo ha pasado y
la anticoncepción hormonal se ha
desarrollado notablemente con nuevas
formulaciones, drogas y otras
innovaciones.
Hoy la anticoncepción hormonal permite un
adecuado control del ciclo, un alto
porcentaje de seguridad anticonceptiva y
nuevas indicaciones ya que en los últimos
años se han desarrollado nuevas vías de
administración, desde los dispositivos
uterinos que liberan levonorgestrel (un
gestágeno de alta eficacia), implantes
subdérmicos, parches cutáneos y
próximamente un anillo vaginal.
Este desarrollo tecnológico ha permitido
el uso de anticonceptivos hormonales con
efectos transnosológicos, es decir son
útiles para otros fines, tratamientos o
enfermedades para los que no fueron
desarrollados originalmente, pero que se
pudo observar y confirmar su utilidad en
el tratamiento de otras enfermedades o
síntomas.
En efecto, los anticonceptivos hormonales
pueden utilizarse en distintas afecciones
como:
Amenorrea, en pacientes que no menstrúan
ya sea por alguna alteración hormonal u
otras causas como malformaciones o
alteraciones genéticas.
En la poliquistosis ovárica en la cual la
mujer tiene ciclos irregulares asociado a
anovulación, permite no solo la corrección
del ciclo sino la prevención del
desarrollo de la enfermedad y sus
patologías asociadas como la
insulinoresistencia y el síndrome
metabólico.
En la endometriosis, que estima afecta a
cerca de 1 millón de argentinas, se lo
utiliza comenzando como una prueba previo
al diagnostico de certeza, en el
tratamiento inmediato postcirugía y en lo
que llamamos la prevención secundaria para
evitar la recurrencia de la enfermedad y
son tan útiles los que tienen gestágenos
solos (anticonceptivos orales sin
estrógeno) como los combinados. Además en
la adenomiosis (ubicación dentro de la
pared del útero del tejido endometriósico),
también es útil permitiendo disminuir el
sangrado algo bastante frecuente y difícil
de manejar por el especialista.
La presencia de acné y seborrea es una
problemática muy común tanto en la
adolescente como en la mujer joven y desde
hace tiempo se utilizan anticonceptivos
con gestágenos con efecto antiandrogénico
que han demostrado con creces su utilidad
en algo muy sensible para la mujer como es
su piel.
Los anticonceptivos hormonales también han
encontrado su espacio luego del
advenimiento de la terapia hormonal en la
perimenopausia, ya que permite corregir
los síntomas clásicos como los sofocos e
irregularidades del ciclo que incluyen
desde los atrasos menstruales hasta las
menstruaciones abundantes en cantidad y
duración.
En reproducción también se los utiliza
para el control del ciclo previo a un
tratamiento de fertilización asistida,
regularizándolo en duración y permitiendo
programar con mayor exactitud el inicio
del tratamiento.
Un aspecto importante se relaciona con la
administración del anticonceptivo. La
disponibilidad de parches, dispositivos
intrauterinos y próximamente el anillo
vaginal, permite una nueva forma de acceso
a este tipo de anticoncepción con iguales
resultados que la vía oral, con menor
dosis y la posibilidad de poder utilizar
métodos de aplicación por periodos
prolongados de tiempo, meses o años,
evitando el uso diario y el riesgo de
olvido de la toma diaria de la pastilla.
Esta variedad beneficia a mujeres que
tienen contraindicada la anticoncepción
oral, ya que al no realizar su absorción
por vía gastrointestinal no se metabolizan
en el hígado, permitiendo su utilización
en pacientes con antecedentes de
hepatitis. Según los criterios de
elegibilidad de la OMS de 2009, se ha
comprobado que no aumentan la tasa ni
severidad de la cirrosis, no incrementan
el riesgo de cáncer hepático, ni de falla
hepática.
En conclusión, los anticonceptivos orales
cumplen satisfactoriamente la finalidad
para los que fueron creados y también son
incluidos dentro de los recientemente
llamados “medicamentos transnosológicos”.
(*) Asesoro: Dr. Felipe Jofré, Jefe
del Servicio de Ginecología del Hospital
Bernardino Rivadavia |