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Buenos Aires - En nuestro
país, la diabetes y la hipertensión
arterial van a la cabeza de las
enfermedades que ocasionan deterioro de la
función renal. Los datos de la Asociación
Regional de Diálisis y Transplantes
Renales (ARD) indican que un 30% de los
pacientes que ingresan a tratamiento lo
hacen como consecuencia de los trastornos
que les origina la diabetes.
En Argentina no hay estadísticas oficiales
pero se calcula que cerca de un 8% de la
población la padece. Por definición, es la
falta absoluta o relativa de insulina que
genera una importante alteración del
metabolismo - inicialmente el de la
glucosa- pero además se afectan otras vías
metabólicas. Es, por lo general, una
enfermedad silenciosa, principalmente en
la diabetes tipo 2 donde la insuficiencia
es relativa.
La falla metabólica va ocasionando en el
tiempo una serie de disturbios a nivel de
todo el organismo, sobre todo en el
aparato cardiovascular y órganos blancos
como son la retina, el riñón, los vasos
cerebrales, las arterias y vasos pequeños
de los miembros (sobre todo inferiores) y
el sistema nervioso periférico. Al cabo de
15 a 20 años de una diabetes mal
controlada la afección es mayor. Es más,
en los últimos años se ha visto que pueden
desarrollarse complicaciones severas en
plazos más cortos.
Trastornos renales
La afección del riñón suele presentarse a
partir de los 10 años de evolución. Al
comienzo se verifica un aumento discreto
en la excreción de proteínas en la orina –microalbuminuria-
debido a la lesión de las células
endoteliales que permiten el escape de las
proteínas a nivel del riñón. Esta
situación puede ser detectada y tratada
para revertirla, pero si progresa puede
convertirse en una proteinuria franca,
hecho que señala el comienzo del estadío
de nefropatía diabética clínica. Aquí ya
se presenta hipertensión arterial y
deterioro de la función renal, cae el
filtrado glomerular, que representa a la
cantidad de sangre que se depura por
minuto de sustancias de desecho - lo
normal es de 100 a 120 ml. Se mide a
través de la creatinina, un marcado que
por lo general no sufre demasiadas
alteraciones en el manejo renal - así como
se filtra se excreta- salvo en las etapas
más tardías.
¿Qué puede hacer el paciente para prevenir
esta situación?
Debe tomar medidas higiénico dietéticas
que le permitirán controlar las posibles
complicaciones:
*Hacer una dieta ordenada de acuerdo a
sexo, edad y actividad.
*Mantener el peso, acorde al sexo y edad,
para evitar el acumulo excesivo de grasa
corporal que implica una menor respuesta a
la insulina.
*Bajar el consumo de sal.
*Controlar el consumo de grasas, porque en
la diabetes es probable que haya un
aumento del colesterol, que también
implica un riesgo cardiovascular.
*Controlar la presión arterial.
*Abandonar el hábito de fumar.
*Evitar el sedentarismo.
Esto es lo que puede hacerse desde su casa
para proteger el riñón, el cerebro, los
ojos, el corazón, el sistema nervioso
periféricos, las arterias y los vasos
pequeños de los miembros inferiores.
Además, debe hacerse un control de la
presión arterial, un cumplimiento estricto
de la toma de medicamentos
antihipertensivos, de los medicamentos
para la diabetes y por supuesto el
cumplimiento del control de la consulta
médica y de las pautas que el profesional
indique de control de laboratorio.
Con estas medidas llevadas en el tiempo,
el deterioro de la función renal avanza
muy lentamente, y en algunos casos si la
intervención es precoz, retrocede.
*ASESORÓ el Dr. Alfredo Casaliba,
presidente Asociación Regional de Diálisis
y Transplantes Renales de Capital Federal
y Provincia de Buenos Aires. |