|
Buenos Aires - El glaucoma
es una enfermedad del nervio óptico y una
condición progresiva e irreversible que
puede provocar la pérdida total de la
visión, y que durante los primeros tiempos
no da síntomas. Por esto, en los países en
vías de desarrollo el 90% de la población
con glaucoma la padece sin saberlo.
Desde 2008 y por iniciativa de la
Asociación Mundial de Glaucoma (WGA) y de
la Asociación Mundial de pacientes de
Glaucoma (WGPA) el día 12 de marzo se
conmemora el Día Mundial de la enfermedad,
una oportunidad para concientizar a la
población y realizar iniciativas para la
detección precoz de este problema, que aún
en los países más avanzados afecta al 50%
de la población.
Por lo general, el glaucoma comienza
alrededor de los 40 años, sin manifiestar
signos ni síntomas.
El mismo viernes 12 de marzo el Hospital
Universitario Austral (HUA) ofrecerá
consultas y controles gratuitos para todas
las personas pertenecientes a su
comunidad, aún para quienes no posean
cobertura médica.
Según datos de la campaña del año pasado,
organizada por el Consejo Argentino de
Oftalmología (CAO), junto a la Fundación
para la Investigación del Glaucoma y la
Asociación Argentina de Glaucoma,
aproximadamente un 10% de las personas
examinadas presentaron cifras de presión
intraocular lo suficientemente altas como
para ser estudiadas con detenimiento.
También se demostró que este porcentaje
aumenta en los grupos de personas de mayor
edad.
“El glaucoma puede detectarse fácilmente
en un control oftalmológico básico. No
obstante, las campañas que se vienen
realizando hace años incluyen también la
realización de un cuestionario en el cual
las personas pueden consignar sus
antecedentes personales y familiares.
También se mide la presión ocular mediante
la colocación de una gota de anestesia y
la posterior utilización del tonómetro, un
pequeño cono que se acerca al ojo”,
explicó la Dra. Anahí Lupinacci,
oftalmóloga del HUA, que opina que “es
sumamente importante la difusión de este
tipo de actividades, sobre todo si
pensamos en lo sustancial que es el hecho
de poder realizar un control para detectar
la enfermedad a tiempo”.
Claves para el desarrollo de la patología
El glaucoma es hoy una de las principales
causas de ceguera en el mundo; está
frecuentemente relacionado con la presión
intraocular, que debido a un complejo
mecanismo puede terminar por dañar el
nervio óptico.
Éste, encargado de trasmitir las imágenes
recibidas por el ojo hasta al cerebro, no
puede recuperar sus tejidos una vez que se
han dañado. De allí el carácter
irreversible de la pérdida de visión
producida por el glaucoma.
Pero, lo fundamental, es que mediante la
detección precoz esta patología no suele
provocar ceguera. Por eso es tan relevante
que quienes presentan mayores
probabilidades de padecer glaucoma –según
la Dra. Lupinacci, “todas las personas,
pero con mayor frecuencia aquellas que
están entrando en la adultez, las que
pertenecen a la raza negra, quienes son
miopes o bien los que cuentan con
antecedentes familiares”-, realicen los
controles.
“Aunque existe glaucoma congénito y/o
infantil, es conveniente que la toma de
presión se haga desde que el paciente lo
permite. Esto quiere decir sí o sí en los
adultos y, ante la sospecha de glaucoma
congénito, también en niños”, añadió
Lupinacci.
“Si tratamos al paciente cuando el daño es
mínimo y este todavía no se ha percatado
de que existe, estamos frente a una
situación que no ha progresado y por ende
no provoca molestias visuales. En ese
escenario, salvo el tener que hacer el
tratamiento y los controles pertinentes,
la persona no presenta otros
inconvenientes”, refirió la experta.
Abordaje del glaucoma
Aunque existen diferentes tipos de
glaucoma, el más frecuente es el crónico
de ángulo abierto, que comienza alrededor
de los 40 años y habitualmente no presenta
signos ni síntomas. La gran mayoría de los
glaucomas crónicos se diagnostican dentro
de alguna consulta de rutina, por cambio
de lentes u otra cosa. Por eso también es
importante ir al oculista para la
prescripción de lentes.
El tratamiento de la enfermedad consiste
en disminuir la presión intraocular a
niveles que el oftalmólogo considere sanos
para el ojo. Para ello existen diversas
gotas que se colocan una o dos veces al
día según el cuadro. Vale aclarar que el
tratamiento es permanente y que el
glaucoma no se cura con las gotas, sino
que mediante esta herramienta se controla
lo suficiente como para que el paciente
pueda ver bien el resto de su vida.
El dato:
De un total de 4.377 pacientes encuestados
para la campaña del 2009:
- Solo el 34% tenía conocimiento sobre el
glaucoma.
- El 35% nunca se había controlado la
presión ocular.
- El 20% presentó en el fondo de ojos un
nervio óptico sospechoso o patológico.
Para mayor información, consulte el sitio
del Día Mundial del Glaucoma:
www.wgday.org |