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Buenos Aires - Mucho se
habla sobre los peligros que genera la
exposición excesiva y sin cuidados a la
radiación ultravioleta generada por el
sol.
Sin embargo, de acuerdo con los
especialistas en dermatología, la acción
de “febo” (siempre y cuando –cabe
reiterar- esté “intermediada” por
protectores solares con un filtro adecuado
para cada tipo de piel), tiene sus
beneficios.
A continuación, una lista sobre las cinco
principales ventajas que se producen como
consecuencia de descansar en una reposera
¿por qué no mientras se disfruta de un
rico trago o una buena comida?, o bien
broncearse mientras se realiza actividad
física, siempre muy recomendable, aunque
también tomando las precauciones
pertinentes a cada práctica.
Ventaja número 1: Mejora del estado
de ánimo
Habitualmente los días de invierno o
lluvia se relacionan con la sensación de
angustia, tristeza, aburrimiento y
opacidad. Por el contrario, los
“luminosos” contribuyen a incrementar la
producción de la serotonina, un
neurotransmisor que tiene diversas
funciones entre las cuales se cuenta la
regulación de la temperatura corporal y el
sueño y que, básicamente, se relaciona con
la sensación de bienestar.
Ventaja número 2: Mejora el aspecto
de la piel
Generalmente recomendado para las personas
que tienen problemas dermatológicos como
la psoriasis, el sol suele estar indicado
para mejorar problemas de la piel,
especialmente durante las primeras horas
de la mañana y las últimas de la tarde,
cuando no existe riesgo de quemaduras o
mayores complicaciones.
Esto es así porque el sol produce una
suerte de “limpieza” que si bien en las
primeras semanas puede verse como un
empeoramiento, consiste en eliminar las
impurezas progresivamente.
Sin embargo, una de las dudas más
frecuentes con respecto al sol gira en
torno a si la exposición sirve para
“secar” la piel de aquellas personas que
la tienen grasa (y por ende disminuir la
aparición de granitos) o si, por el
contrario, la radiación favorece que estos
molestos barritos aparezcan.
Para aclararlo Pro-Salud News
consultó al doctor Rodrigo Roldán Marín,
médico dermatólogo, miembro del Colegio
Iberolatinoaméricano de Dermatología y
de la American Academy of Dermatology.
“El sol normalmente no empeora el acné. Es
decir, científicamente no existe ningún
dato que sugiera esto. No obstante, lo que
sí ocasiona es envejecimiento cutáneo
prematuro, principal factor de riesgo para
desarrollar cáncer de piel. Pero además,
en caso que se esté realizando algún
tratamiento para el acné puede provocar
fotosensibilidad con lo cual no está
recomendado combinar ambas cosas”.
“En cuanto a si seca o no –continuó el
doctor Roldán Marín, también asesor del
laboratorio ISDIN-, lo que puede hacer el
sol es pigmentar algunas lesiones
residuales que ya se encuentran en la piel
y, simplemente, hacerlas más notorias.
Esto suele ir desapareciendo
progresivamente a medida que pasan los
días. En caso que eso no ocurriera, es
recomendable frenar la exposición para que
no queden marcas oscuras”.
Ventaja número 3: Fortalece los
huesos y los dientes
Debido a que la radiación solar favorece
la producción de vitamina D por parte de
la piel, los huesos y los dientes resultan
altamente favorecidos debido a que ésta
contribuye a la mineralización del
elemento óseo del organismo debido a que
el intestino realiza mejor la absorción de
minerales como el calcio y el fósforo.
Ventaja número 4: Estimula la
inmunidad
Al igual que ocurre en el ítem anterior,
se cree que el efecto protector de la
vitamina D también puede “utilizarse” para
estimular el sistema inmune y así
disminuir las posibilidades de desarrollo
de tumores. De esta forma podrían
prevenirse (tal como lo muestran diversas
investigaciones) el cáncer de mama, de
colon, de ovario, vejiga, útero y
próstata.
También, se cree, el sol es capaz de
favorecer la producción de glóbulos
blancos o linfocitos, las células
encargadas de generar un sistema defensa
ante infecciones.
Ventaja número 5: Favorece la
disminución del colesterol y la presión
sanguínea
En este punto los médicos no son tan
concluyentes ya que si bien acuerdan en
señalar que la radiación UV ayuda a
metabolizar el colesterol y evitar que se
genere placa en las arterias, el principal
beneficio del verano a la hora de lucha
contra este enemigo es la actividad física
que suele realizarse con mayor frecuencia
durante esta época del año, así como
también los cambios producidos en la
alimentación: por lo general de las
comidas hípercalóricas de invierno se pasa
a las mucho más frescas ensaladitas. De
ahí que la incidencia de patologías
cardiovasculares sea menor en países de
clima cálido y tropical.
Finalmente, con respecto a la presión, se
sabe que el sol provoca la dilatación de
los vasos sanguíneos y favorece la
circulación de la sangre, condiciones
ambas que contribuyen a bajar los niveles
de tensión arterial.
“Más allá de todas estas ventajas, vale
destacar que aquellas personas que tengan
un fototipo de piel clara, así como
también quiénes presenten antecedentes
familiares de cáncer de piel, no deben
exponerse al sol. Para los que elijan
hacerlo, hay una amplia gama de
protectores disponibles que, con
graduaciones diferentes, ayudan a mantener
la piel saludable mientras se adquiere un
lindo bronceado”, sostuvo el doctor
Rodrigo Roldán Marín en conversación con
Pro-Salud News.
“En este sentido, desde 2006 rige una
recomendación emitida por la Comisión
Europea relativa a la eficacia de los
productos de protección solar y a las
declaraciones sobre los mismos.
Específicamente, la categoría más alta
corresponde a los fotoprotectores con un
factor de entre 30 y 59. En ella se
incluyen los que están especialmente
indicados para la protección de pieles
sensibles al sol, y los Fototipos II-III-IV
(aquellos presentes en las personas con
alteraciones cutáneas debidas al sol,
hiper e hipopigmentaciones como cloasma,
melasma, léntigo, vitíligio,
fotosensolibidad debida a ciertos
medicamentos, envejecimiento prematuro de
la piel o condiciones de insolación
intensa)”, finalizó el especialista. |