|
Buenos Aires - Las ciudades
más importantes del mundo y de
Latinoamérica, tales como Nueva York, San
Pablo, Río de Janeiro, Porto Alegre y
México, cuentan con ambientes 100 por
ciento libres de humo de tabaco. Lo mismo
ocurre en países como Uruguay, Colombia,
Brasil, Perú, Paraguay y la mayoría de los
países europeos. No obstante, Buenos Aires
está rezagada en materia de legislación de
control del tabaco, porque aún cuenta con
excepciones a la prohibición de fumar
–como espacios para fumadores- y, en
consecuencia, no protege la salud de todos
los habitantes.
Se estima que en el país mueren cada año
6000 personas a causa del tabaquismo
pasivo, es decir, por la exposición al
humo ambiental de tabaco. Este humo es un
contaminante que causa desde efectos
inmediatos (irritación ocular, en la nariz
y la garganta, dolor de cabeza) hasta
enfermedades cardiovasculares,
respiratorias y cáncer. En total, el
cigarrillo mata cada año a 40.000 personas
en la Argentina.
Para modificar esta situación y lograr que
Buenos Aires sea una ciudad 100 por ciento
libre de humo de tabaco, el Programa de
Prevención y Control del Tabaquismo del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
trabajará junto con la Unión Internacional
contra la Tuberculosis y la Enfermedades
Respiratorias (La Unión), y con el apoyo
de la diputada Paula Bertol (coautora de
la ley 1799) y convocando numerosas ONG de
la Ciudad. El objetivo es reformar la
actual ley 1799 a fin de eliminar las
excepciones a la prohibición de fumar en
espacios cerrados públicos y privados de
acceso público.
La Dra. Marta Angueira, médica cardióloga
y coordinadora del Programa de Prevención
y Control del Tabaquismo , señaló que “ya
existen estudios que muestran cómo, en
lugares donde se aplicó la medida de
ambientes 100 por ciento libres de humo
sin excepciones, los infartos se redujeron
en más de un tercio. Al propiciar un
cambio en la legislación actual, estamos
protegiendo la salud de todos los
habitantes de la ciudad”.
El proyecto que se realizará con la
colaboración de La Unión, comprende una
serie de acciones que permitirán conocer
más a fondo la problemática del humo de
tabaco en Buenos Aires, los perjuicios que
causa y los medios para modificar esta
situación.
“Nuestra ley se definió en su momento como
una ley de transición”, comentó la Dra.
Angueira. En todas las ciudades en donde
se implementó una política de ambientes
libres de humo, las leyes cuentan con una
alta aceptación de la opinión pública, y
se cumplen adecuadamente. Es más, según
diversas encuestas, más del 80% de los
fumadores apoyan la medida”, afirmó.
Cuando se habilitan zonas para fumar, como
lo permite la ley porteña, se obliga a los
trabajadores de lugares donde se fuma a
exponerse al humo de cigarrillo y al
riesgo de enfermarse. “Todas las personas
tienen derecho a que su salud sea
protegida en su lugar de trabajo, por lo
que esta ley sería discriminatoria para
con esos empleados”, declaró la Dra.
Angueira.
En cuanto a quienes sostienen que cuentan
con ‘un buen sistema de ventilación’, la
Sociedad Americana de Ingenieros en
Refrigeración, Calefacción y Aire
Acondicionado (ASHRAE, por sus siglas en
inglés) comprobó que ninguno es capaz de
eliminar los productos tóxicos del humo
del tabaco.
Los ambientes 100 por ciento libres de
humo, además, “ayudan a las personas a
fumar menos e, incluso, a dejar el
cigarrillo. Y por si esto fuera poco, al
instalarse un modelo saludable contribuye
a que los niños y adolescentes no empiecen
a fumar más adelante. Estaremos cuidando a
la sociedad del futuro”, concluyó.
La Ley 1799, una norma de transición
En septiembre del 2005 se votó en la
ciudad la Ley 1799 de control del
tabaquismo, que si bien representó un
avance en materia antitabáquica, debió
enfrentar la fuerte resistencia de ciertos
sectores. Fue tal la presión, que la ley
se pudo votar sólo con la condición de que
mantuviera espacios compartidos dentro de
bares, locales gastronómicos y salas de
juego.
A partir de esta ley, se establecieron
espacios públicos 100% libres de humo (con
excepciones en cárceles e institutos
psiquiátricos); espacio fumador en locales
gastronómicos con más de 100 m2 de
superficie; campañas educativas y de
concientización en la población;
tratamiento gratuito para dejar de fumar y
otros puntos relevantes.
A cinco años de la puesta en marcha de
aquella ley, y siguiendo el ejemplo de
numerosos países y ciudades del mundo, es
menester actualizarla para que tenga en
cuenta estos aspectos y cuide realmente la
salud de la población.
Acerca del Programa de Prevención y
Control del Tabaquismo del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires
El programa de Prevención y Control del
Tabaquismo fue creado en noviembre 2008,
con el objetivo de promover políticas
públicas que promuevan hábitos saludables
sin tabaco.
Está centrado en disminuir la prevalencia
de tabaquismo en la población de la Ciudad
de Buenos Aires, a través de las
siguientes líneas estratégicas:
1- promover espacios libres de humo
2- fortalecer los servicios de tratamiento
de tabaquismo en los hospitales del
sistema público de la Ciudad
3- lograr el cambio de la ley 1799 hacia
una ley de ambientes 100% libres de humo
de tabaco |