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Buenos Aires - En
nuestro país, un 10% de los habitantes
muere a causa de la llamada muerte súbita,
y un gran porcentaje de la población no
sabe que puede morir súbitamente por
causas que detectadas a tiempo, podrían
haberlo evitado.
La muerte súbita puede afectar a personas
de cualquier edad, sexo, estado físico y
no necesariamente está asociada a
enfermedades cardíacas previas, aunque en
la mayoría de los casos corresponde a un
corazón enfermo.
La muerte súbita es la muerte resultante
de una pérdida abrupta de la función
cardíaca sin aviso previo, donde el
corazón ya no es capaz de bombear sangre
al cerebro y al resto del organismo,
produciendo en la mayoría de los casos el
fallecimiento casi inmediato de la
persona.
El tiempo y la forma de la muerte son
inesperados y se produce en menos de una
hora luego del inicio de los síntomas, los
cuales son inespecíficos (mareos, falta de
aire, dolor precordial, palpitaciones)
La mayoría de los paros cardíacos que
llevan a la muerte súbita ocurren cuando
los impulsos eléctricos generados en un
corazón enfermo provocan alteraciones del
ritmo (arritmia) muy importantes como la
taquicardia o fibrilación ventricular,
capaces de provocar que el corazón deje de
latir repentinamente.
Estas situaciones se producen cuando
existen factores de riesgo tales como
antecedentes de infarto previo,
insuficiencia cardíaca, miocardiopatía
chagásica , diabetes, colesterol alto,
hipertensión, obesidad, tabaquismo, muerte
súbita en la familia.
Cuando la muerte súbita se produce en
adultos jóvenes aparentemente sanos, otras
anomalías cardíacas son las causas más
probables. La adrenalina que se libera
durante la actividad física o deportiva
intensa, con frecuencia actúa como un
disparador.
En atletas jóvenes, por ejemplo, las
principales causas son enfermedades
cardiovasculares congénitas, no
manifestadas clínicamente (miocardiopatía
hipertrófica, miocardiopatía arritmogénica,
anomalías genéticas de las arterias
coronarias, hipertrofia ventricular) o
factores externos que desencadenan
problemas cardíacos como los traumatismos
de tórax.
Es importante conocer los factores de
riesgo y las condiciones preexistentes que
si se tratan a tiempo pueden ayudar a
prevenir y reducir considerablemente el
riesgo de padecer muerte súbita.
Según el Dr. Fernando Scazzuzo, jefe de
Electrofisiología Intervencionista del
ICBA, “Existen en la actualidad diversas
evaluaciones y estudios orientativos que
permiten saber con anticipación si una
persona presenta factores de riesgo y
estratificarlo por niveles. Esta
estratificación es útil para identificar
pacientes con elevado riesgo de sufrir
estos eventos, y nos permite tomar
decisiones sobre los tratamientos
específicos a seguir para cada uno de
ellos.”
El tratamiento de los factores de riesgo
es la base para la prevención de la muerte
súbita, y varían desde el control de los
factores que puedan favorecer el
desarrollo de enfermedades
cardiovasculares (tabaco, sedentarismo,
obesidad; etc), como el de las
enfermedades cardiovasculares ya
instaladas.
Asimismo, el tratamiento de la población
de riesgo puede requerir desde el
suministro de medicamentos antiarrítmicos,
hasta el implante de dispositivos que
revierten la arritmia como los
desfibriladores implantables o incluso,
intervenciones quirúrgicas como las
ablaciones con catéter por
radiofrecuencia, capaces de eliminar
pequeñas zonas del músculo cardíaco que
originan las arritmias.
Clínica de prevención de la muerte súbita
El ICBA-Instituto Cardiovascular de Buenos
Aires, inaugura la Clínica de prevención
de la muerte súbita a cargo del Dr.
Fernando Scazzuzo, junto a un equipo
multisdiciplinario de profesionales en
donde se podrá estratificar correctamente
el riesgo y brindar los tratamientos
adecuados de acuerdo al perfil de cada
paciente. |