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27
de julio de 2009
- PRO-SALUD News |
Según un
estudio neozelandés publicado en
Archives of Disease in Childhood
Los chicos sedentarios podrían tardar más
en dormirse
Por cada hora que pasan inactivos durante
el día, los niños suman tres minutos al
tiempo que les lleva conciliar el sueño.
Un especialista local valida la
investigación y añade datos que dan cuenta
de la complejidad que presenta la
identificación de los factores que son
causa y aquellos que son efecto, cuando se
trata de la relación entre las
alteraciones del peso y los trastornos del
descanso. |
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Buenos Aires -
"En comparación con los
chicos que están de acá para allá durante
el día y se mueven, aquellos que
permanecen inactivos tardan más tiempo en
dormirse de noche".
Ésta es la principal conclusión a la que
arribaron los científicos neozelandeses de
la Universidad de Auckland (NZ), quienes
en las conclusiones de la experiencia
publicadas en el journal Archives of
Disease in Childhood, detallaron: "Por
cada hora que los niños pasan en estado
sedentario, añaden tres minutos al tiempo
que les lleva conciliar el sueño".
Entre los principales factores que
influyen para que los niños dejen de hacer
actividades en cuanto llegan del colegio,
los especialistas enumeraron: "la
televisión, la computadora, la playstation
y demás aparatos electrónicos son los
principales responsables de que los chicos
'se queden quietos'. Pero esto no es todo,
pues a su vez esos dispositivos favorecen
la sobreexcitación generando que a la hora
de irse a dormir los adolescentes sobre
todo estén absolutamente desvelados y por
ende, les cueste más".
"Esto quiere decir que estamos frente a
una cadena: una cosa genera la otra hasta
terminar encontrándonos con chicos que no
sólo son sedentarios sino que además como
consecuencia de esto y de otros hábitos
presentan enfermedades asociadas -entre
las cuales se destacan el sobrepeso y la
obesidad, aunque también la hipertensión y
la diabetes. También alteraciones
neurológicas y cognitivas pues con pocas
horas de sueño encima suele volverse una
tarea muy compleja aprender cosas y
prestar atención en la escuela", afirmó el
líder de la investigación, doctor Edwin
Mitchell, quién encabezó la tarea de
recolectar datos de 591 participantes,
todos de siete años de edad.
Por su parte, al ser consultado por
Pro-Salud News, el especialista local,
doctor Daniel Cardinali,
investigador superior del CONICET y
director del Departamento de Docencia de
Investigación, de la Facultad de Ciencias
Médicas de la Universidad Católica
Argentina (UCA), destacó: "Las
observaciones realizadas en el mencionado
trabajo, así como también sus conclusiones
resultan absolutamente válidas para mi, no
sólo por la historia médica de este tema
sino también por su relación con otro
abordaje realizado en nuestro país por
nosotros, contando con la ayuda del
doctor Pérez Chada del Hospital
Universitario Austral (HUA), en el cual
pudimos determinar que una porción grande
de los adolescentes de nuestro país está
privada del sueño en forma crónica debido,
en parte, a la sobreutilización de la
tecnología".
El estudio al que hace referencia el
doctor Cardinali -publicado en el
Internacional Journal of Neuroscience-,
se llevó a cabo a través de la
participación de aproximadamente dos mil
chicos argentinos.
"Lo que ocurre con todas las
investigaciones que abordan estas
temáticas -y lo que les pasa a muchos
especialistas en la práctica diaria- es
que si bien es un hecho que los niños y
adolescentes que tienen sobrepeso (y por
lo general son sedentarios, ya que ambos
factores guardan una estrechísima
relación), son los que mayores problemas
encuentran a la hora de conciliar el
sueño, por lo general resulta muy
complicado establecer cuáles son las
causas y cuáles los efectos. Por ejemplo:
puede ser que un niño no realice ningún
tipo de actividad física, y por ende
desarrolle sobrepeso u obesidad, ambas
patologías que interfieren en la calidad
del sueño; o bien es posible que sus
alteraciones del sueño le impidan realizar
actividades durante el día, se sienta
cansado, no tenga ganas de moverse y se
vuelva sedentario", aclaró el doctor
Cardinali.
Gracias a los cuestionarios realizados -en
los cuales también fueron consultados los
padres-, los investigadores neozelandeses
establecieron que, en promedio, un chico
tarda 26 minutos en dormirse, aunque el
rango de tiempo va de los 13 a los 42.
Entre los que experimentaron problemas (1
de cada 10), el tiempo promedio fue de
15,5 minutos, mientras como ya fue dicho,
por cada hora de inactividad durante el
día se suman tres minutos de insomnio
durante la noche.
Número de matrícula del especialista
consultado
- Doctor Daniel Cardinali: M.N. 34.409
Para mayor información:
- Archives of Disease in Childhood:
http://adc.bmj.com
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