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9
de marzo de 2010
- PRO-SALUD News |
Conclusiones de una investigación
publicada en Journal of Epidemiology
and Community Health
Los hijos de padres "peleadores" serían
más propensos a padecer problemas
psíquicos durante la adultez
Según científicos franceses,
fundamentalmente la historia familiar
influye en el incremento de la posibilidad
de ejercer violencia conyugal y maltrato
hacia los hijos, o de sufrir depresión.
También intervienen factores propios de la
vida adulta como los problemas laborales o
financieros, el estrés y la incertidumbre
con respecto al futuro. Una especialista
local entrevistada por este medio admitió
que puede haber un "modelo" pero que
trabajando sobre los hechos es posible no
repetir lo vivido. |
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Buenos Aires - De
acuerdo con un estudio publicado
recientemente en la revista especializada
Journal of Epidemiology and Community
Health "los hijos de padres
'peleadores' (es decir esas parejas que
discuten permanentemente), serían más
propensos a tener problemas de conducta
así como también alteraciones en su salud
mental durante la adultez".
Tal como consta en la publicación -órgano
de comunicación oficial de la Society for
Social Medicine- "la exposición de un niño
a la violencia por parte de sus padres es
hoy considerada como una forma particular
de maltrato que puede tener serias
consecuencias en los chicos".
A fin de conocer un poco más sobre la
temática, Pro-Salud News dialogó
con una experta en el tema, la
licenciada Alejandra Libenson,
psicopedagoga, psicóloga y terapeuta
especialista en Crianza y Vínculos
Familiares.
"Cuando pensamos y consideramos la
historia psíquica de una persona, tenemos
que hacerlo en términos de causa-efecto.
De manera que si bien no es posible
afirmar que una mujer o un hombre por
haber tenido una familia disfuncional vaya
a tener elecciones del mismo tipo en su
vida adulta, sí es verdad que la historia
familiar suele operar como modelo,
generando además una cierta predisposición
a repetir formas de vincularse, no sólo
con una pareja sino también en el ámbito
social".
"Desde este punto de vista, si no se
trabaja sobre el tema que haya generado un
conflicto o tenido cierto efecto
traumático, es posible que una persona
replique durante su adultez en forma
activa aquello que como niño vivió de
manera pasiva", continuó la especialista,
autora del libro "Criando hijos,
creando personas" que ya va por su
segunda edición.
"Entonces, lo mejor que se puede hacer es
identificar las cuestiones que es
necesario revisar porque, en la medida que
uno pueda elaborarlas, éstas no serán algo
recurrente, que aparezca espontáneamente y
sea difícil de manejar o dominar", expuso
la licenciada Libenson.
Por su parte, el doctor José Eduardo
Abadi, médico psiquiatra y
psiconalista, también consultado por
Pro-Salud News dijo: "Las peleas y
discusiones dentro de una pareja y por
ende de una familia, no sólo afectan a los
chicos sino también a las personas que
protagonizan esa situación, el hombre y la
mujer. Por ende, siempre es preferible,
dentro de lo posible evitar ese tipo de
momentos para no alterar la armonía
familiar y no abrir el camino para las
consecuencias a futuro".
Sobre el estudio
Para llegar a esta conclusión, los
investigadores franceses analizaron la
vida de 3.023 adultos, realizando
entrevistas en las cuales se consideraba
la situación actual de los voluntarios
(afectiva, social, laboral, económica,
familiar), aunque también sus antecedentes
indagando, por ejemplo, si sus padres se
peleaban cuando ellos eran chicos, qué
tipo de discusiones y por qué motivo
tenían, si se había producido un divorcio
en la familia, si se habían generado
situaciones de abuso físico, sexual, de
violencia o maltrato, y si existían
antecedentes de alcoholismo.
También -ya tomando como referencia la
vida adulta de los voluntarios para
entender si existía relación con su
pasado- se consideraron factores como la
tendencia a la depresión (o el desarrollo
del cuadro), los deseos suicidas y las
actitudes frente a la pareja y los hijos.
De los 3.023, el 16 por ciento admitió
haber sido testigo de episodios violentos
entre sus padres antes de cumplir 18 años,
mientas que la gran mayoría refirió que
además de esos antecedentes, la situación
financiera, la crisis, el miedo al futuro
o la incertidumbre con respecto a éste, el
estrés, la situación de pareja, las
enfermedades de los mayores y el desempleo
son condiciones que pueden influir en el
desarrollo de un episodio desagradable.
"Luego de considerar todas las variables
-tanto las mencionadas por los voluntarios
como las que ellos mismos relataban sobre
su historia- concluimos que aquellos
adultos que de niños habían estado
expuestos a numerosos episodios de
violencia, peleas o discusiones entre sus
padres, presentaban 1,4 más posibilidades
de sufrir depresión, tres veces más
chances de verse involucrados en episodios
de violencia conyugal y cinco de ejercer
maltrato sobre sus hijos", sostuvieron los
responsables del estudio.
"La idea de este análisis no es juzgar
sino concientizar sobre lo importante que
es brindarle a los chicos un ambiente
familiar armónico y de amor en el cual
puedan desarrollarse plenamente",
concluyeron.
Número de matrícula de la especialista
consultada:
- Lic. Alejandra Libenson: M.N. 41.861
Para mayor información:
- Journal of Epidemiology and Community
Health:
http://jech.bmj.com
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