|
|
|
Imprimir Nota
 |
|
30
de julio de 2010
- PRO-SALUD News |
Más de 80
mil argentinos padecen el tipo húmedo de
esta patología, el más agresivo
Enfatizan la necesidad de diagnosticar a
tiempo la Degeneración Macular Relacionada
con la Edad
Esta enfermedad compromete la visión
central impidiendo la realización de
actividades cotidianas, pero además
provoca una seria disminución de la
agudeza en sólo pocas semanas. Por lo
general, se presenta después de los 50
años, lo que hace que pueda ser confundida
con los cambios característicos de la
edad, situación que retrasa el
diagnóstico. Aunque no tiene cura, existe
un probado tratamiento que frena su
progresión y ayuda a recuperar parte de la
capacidad visual perdida. |
|
Buenos Aires -
Esta enfermedad que está comprendida
dentro de las condiciones oftalmológicas
que afectan la mácula, porción de la
retina que permite ver con nitidez en el
centro del campo visual, que puede
presentarse de dos maneras: la forma seca
y la húmeda.
En la primera de ellas, la retina comienza
a afinarse y degenerarse paulatinamente
provocando la pérdida de la visión en
forma lenta y gradual. En la forma húmeda,
en cambio, los cambios se dan más
bruscamente. Ésta variante es la que en la
actualidad afecta a aproximadamente 80 mil
argentinos.
“Se calcula que a nivel global el 10 por
ciento de la población de entre 65 y 75
años padece esta enfermedad. Lo que ocurre
es que esta patología impone una situación
compleja: si bien todas estas personas
nunca llegarán a ser ciegos por completo,
sí tendrán amplias dificultades porque lo
que se compromete es la visión central,
aunque no la periférica. Es por eso que la
incidencia de cuadros depresivos es muy
alta, lo mismo que la de caídas y golpes”,
explicó el doctor Jorge Bar, jefe
del servicio de Retina del Hospital de
Clínicas y ex presidente de la Sociedad
Argentina de Retina y Vitreo (SARyV).
“Por eso es tan importante que la gente se
informe y que permitirá no sólo detectar
los cuadros sino también brindar
información sobre lo que son las
maculopatías (que muchas veces forman
parte del universo únicamente de los
mayores), así como también sobre los
factores de riesgo que no sólo pueden
predisponer a que esta enfermedad se
desarrolle, sino además contribuir a su
agravamiento”, continuó el especialista
haciendo referencia no sólo a la
iniciativa que llevarán adelante los
mencionados centros de salud de la Capital
Federal, sino también diversos centros
oftalmológicos del resto del país durante
la tercera semana de septiembre, en el
marco de la Semana Mundial de la
Degeneración Macular. La “gira” cuenta con
la organización de la Sociedad Argentina
de Oftalmología y el apoyo del laboratorio
Novartis Argentina.
La detección precoz es esencial, ya que al
presentarse mayoritariamente en personas
(hombres y mujeres aunque con una leve
prevalencia en el sexo femenino) después
de los 50 años, los síntomas que muchas
veces se advierten de casualidad o sin
querer, pueden ser considerados algo
normal de la edad, retrasándose la
detección y el diagnóstico hasta que es
demasiado tarde.
“Aunque se advierta mientras se realiza
alguna actividad y sin que el paciente
haya sentido nada, la afección comienza en
forma abrupta en muy pocos casos. Por lo
general lo que ocurre es que la persona
empieza a ver alguna deformación en las
imágenes, una sutil distorsión de las
líneas, y la visión comienza a empeorar.
Puede ocurrir que la persona crea que
tiene cataratas u otra enfermedad ocular,
y demore la consulta. Por eso, los
pacientes mayores deberían realizarse un
examen oftalmológico al año, o cada dos si
no tienen ningún síntoma, para detectar si
está sufriendo algún tipo de alteración
ocular”, manifestó el doctor Oscar
Donato, jefe del Servicio de Retina
del Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze
y también ex presidente de la SARyV.
No obstante, deben consultar con mayor
asiduidad y ante la más mínima molestia
aquellos que tienen antecedentes
familiares de DMRE, que ya poseen otras
alteraciones oftalmológicas o que
presentan alguno o varios de los factores
de riesgo tanto inmodificables (edad
avanzada, sexo femenino, color de iris
claro) como modificables (tabaquismo,
exposición solar, obesidad, hipertensión y
operaciones de catarata, aunque éste
último aún sea objeto de discusión).
“Es muy importante remarcar que aunque la
DMRE no tiene cura, sí es posible llevar a
cabo un tratamiento de probada efectividad
no sólo en detener la progresión de la
enfermedad, sino también en contribuir a
la recuperación de la visión. Por eso una
vez realizada la consulta y contando con
los resultados de los estudios (tomografía
computada de la mácula y
retinofluoresceinografia), el médico
deberá charlar con su paciente para
definir el curso de acción que en la
actualidad se basa fundamentalmente en la
administración de microinyecciones
oculares de ranibizumab, un
antiangiogénico desarrollado en la última
década en reemplazo de la terapia
fotodinámica y la fotocoagulación con
láser, que habían obtenido pobres
resultados”, postuló el doctor Donato.
De hecho, según trabajos publicados en el
New England Journal of Medicine,
las microinyecciones permitieron obtener
una tasa de respuesta sin precedentes en
los pacientes con DMRE húmeda: a dos años
de tratamiento, casi el 95 por ciento
tratados con ranibizumab mantuvieron su
visión, y más del 68 por ciento ganó
visión.
asas
El tratamiento se establece en dos partes:
una “fase de carga” y otra “fase de
mantenimiento” que variará en base a lo
que vayan mostrando los controles. “Este
abordaje cambió totalmente la mirada sobre
esta enfermedad, que antes no tenía ningún
tipo de solución”, expuso el doctor
Donato.
Como muestra de esta afirmación vale el
testimonio de la señora Mabel Alicia
Saratti, de 45 años a quién hace cinco
se le detectó DMRE de tipo húmeda en un
ojo (de casualidad, ella misma descubrió
mientras miraba televisión que si se
tapaba su ojo sano veía una mancha), y
hace un año y medio, también por obra del
azar, le detectaron la replicación de su
enfermedad en el otro ojo, algo que suele
ocurrir con el paso del tiempo sin que
como sostuvo el doctor Bar, “exista
posibilidad de encarar un tratamiento
preventivo”.
“Cuando me detectaron la maculopatía en el
primer ojo hace cinco años tuve que
aprender a convivir con la visión que me
proporcionaba una solo, con todo lo que
eso implica, sobre todo para mi que soy
hipoacúsica de nacimiento y que solía
utilizar mi visión para leer los labios y
comunicarme mejor. Luego, llegó el
diagnostico referido a mi ojo sano y ahí
comenzó mi peregrinación por lograr que me
dieran la posibilidad de acceder al
medicamento, dado que yo no tenía obra
social”.
“Hoy hace ya un tiempo que lo utilizo y mi
vida dió un giro de 180 grados. He logrado
dejar de ver las caras como si estuvieran
borroneadas o distorsionadas, y luego del
período de adaptación al fármaco, que me
llevó dos o tres meses en los cuales
estaba muy expectante, logré volver a ver
los subtítulos de las series y películas
en el televisor, algo que no era posible
para mi hacía ya ocho o nueve meses”,
agregó la paciente quién también hizo
énfasis en lo importante que es informarse
sobre la enfermedad y recurrir a redes de
contención como la Asociación Argentina de
Baja Visión, un grupo de personas
afectadas por esta problemática que se
pusieron en contacto para ayudarse,
contenerse y compartir experiencias.
Síntomas de DMRE
- Necesidad de aumentar la iluminación,
sensibilidad al brillo, disminución de la
visión nocturna y pobre sensibilidad al
color
- Dificultad en la lectura o para realizar
otras actividades que requieren una visión
fina
- Complicaciones para distinguir caras
- Distorsión de las líneas rectas, las
cuales pueden aparecer ondeadas o curvas
- Manchas oscuras o lugares vacíos que
aparecen en centro de la visión
Por la detección
A fin de hacer foco en la detección
precoz, entre el 9 y 13 de agosto se
llevará a cabo la Semana de la Detección
de la Degeneración Macular Relacionada con
la Edad (DMRE), una iniciativa en el marco
de la cual todas las personas mayores de
60 años podrán acceder (en los hospitales
Durand, de Clínicas, Lagleyze y Santa
Lucía, ubicados en Capital Federal) a
controles gratuitos.
Más datos: horarios y direcciones:
*Hospital Durand: Av. Díaz Vélez 5044,
lunes 9 de agosto de 9 a 12 hs.
*Hospital de Clínicas: Av. Córdoba 2351,
lunes 9 y martes 10 de agosto de 8 a 15
hs.
*Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze:
Av. Juan B. Justo 4151, miércoles 11 de
agosto de 8 a 13 hs.
*Hospital Oftalmológico Santa Lucía: Av.
San Juan 2021, jueves 12 de agosto de
9 hs. a 12 hs.
En cada uno se realizará un fondo de ojos
y en caso de sospechas se derivará a los
pacientes para la realización de estudios
complementarios a fin de confirmar o
descartar el diagnóstico.
“Esta iniciativa es vital porque cuando se
trata de salud la difusión masiva es
fundamental. Hay mucha gente, sobre todo
los más jóvenes, que no saben lo que es
una maculopatía. A todos ellos hay que
llegar para que estén atentos y sepan que
con un diagnóstico precoz hay muchas
posibilidades de darle batalla a la
enfermedad”, concluyó el doctor David
Pelayes, jefe de Retina del Hospital
Durand.
Número de matrícula de los especialistas
consultados:
- Dr. Jorge Bar: M.N. 36.995
- Dr. Oscar Donato: M.N. 40.285
- Dr. David Pelayes: M.N. 80.663
Para mayor información:
- Sociedad Argentina de Oftalmología
(SAO):
http://www.oftalmologos.org.ar
|
|
 |
|
|
|
|
|