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30
de junio de 2010
- PRO-SALUD News |
Cada vez es mayor la "resistencia
bacteriana", un problema que implica la
pérdida de efectividad de estos fármacos
¿Es posible disminuir el uso de
antibióticos?
La respuesta podría estar en la mayor
difusión de las estrategias que
contribuyen a la prevención de infecciones
y enfermedades; aunque también en la
utilización de inmunoestimulantes que
ayudan a reforzar el sistema inmune
volviéndolo menos vulnerable. Finalmente,
es importante tener hábitos de vida
higiénicos y saludables. |
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Buenos Aires -
"Cuando se refuerza el sistema inmune, se
lo prepara y por ende éste se vuelve menos
vulnerable, es posible que disminuya la
cantidad de antibióticos consumidos,
principalmente porque bajan las
posibilidades de contraer una patología
viral o bacteriana", sostuvo en
declaraciones a PRO-SALUD News el
doctor Jorge San Juan, médico
infectólogo, jefe del Departamento de
Atención Intensiva del Paciente Infeccioso
Crítico del Hospital Francisco J. Muñiz.
Esto quiere decir que trabajando no sólo
sobre la prevención, sino también sobre la
estimulación del sistema inmune, es
posible disminuir el uso de estos
medicamentos cuya efectividad en los
últimos años ha ido mermado como
consecuencia del crecimiento del fenómeno
descripto como "resistencia bacteriana".
Este problema de salud pública al cual en
su momento hizo referencia Alexander
Fleming (descubridor de la penicilina), se
caracteriza por la pérdida de efectividad
de los antibióticos en el combate de
infecciones, debido a que al popularizarse
estos fármacos podrían autoadministrarse
-algo que de hecho ocurre-, sometiéndose
entonces los microbios a cantidades no
letales que lejos de afectarlos podrían
ayudarlos a volverse más resistentes.
"Hay muchos estudios realizados sobre este
tema que por supuesto son muy
interesantes. No obstante, lo que hay que
remarcar es que nada reemplaza a nada.
Esto quiere decir que de ninguna manera
los antiobióticos pueden ser reemplazados,
sino que lo ideal es que su acción sea
reforzada y que se los ayude, más que nada
para que cada vez sea posible recurrir a
ellos en menor medida".
"¿Cómo se logra esto?: trabajando en la
prevención y además recurriendo a otras
herramientas como por ejemplo los
inmunoestimulantes que son sumamente
útiles para las personas que tienen
enfermedades respiratorias crónicas",
agregó el doctor San Juan.
Entre los inmunoestimulantes, se destaca
uno de administración sublingual
(desarrollado por el laboratorio Merck
Serono) que genera anticuerpos contra el
78 por ciento de las infecciones
respiratorias y que reduciría notablemente
el uso de antibióticos pues contiene
fragmentos (lisado) de 48 billones de
bacterias pertenecientes a las ocho
especies que causan el 78 por ciento de
las infecciones respiratorias.
"Las investigaciones clínicas han
demostrado que el uso del
inmunoestimulante sublingual disminuyó un
60 por ciento la necesidad de
antibióticos. Se enfermaron menos personas
y aquellas que contrajeron infecciones
requirieron menos días de tratamiento",
puntualizó el especialista.
Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en
niños con infecciones respiratorias
recurrentes mostró una reducción
significativa de los procesos infecciosos:
el 68 por ciento de los que recibieron el
inmunoestimulante sublingual permanecieron
libres de infección, contra un 37 por
ciento de los niños a los que se les
administró otro tipo de inmunoestimulante.
Asimismo, la duración de los episodios y
el consumo de antibióticos se redujo a la
mitad en el grupo tratado con el
inmunoestimulante sublingual.
"Estos resultados son importantes pero no
debemos olvidarnos que también es
sumamente necesario mantener el calendario
de vacunación actualizado. Indudablemente
cualquier medida preventiva es más eficaz
si se cuenta con la principal herramienta
de inmunización", postuló el doctor San
Juan en consonancia con el doctor
Carlos Luna, jefe de Neumonología
Crítica, división Neumonología del
Hospital de Clínicas José de San Martín,
quién además destacó que "es fundamental
llevar hábitos de vida higiénicos y
saludables".
Para concluir es importante señalar que si
bien las bacterias resistentes a los
antibióticos no son más agresivas que las
demás, sí son más difíciles de eliminar;
por lo que pueden sobrevivir al
antibiótico y proliferar. Además, poseen
la capacidad de hacer que bacterias aún
sensibles al antibiótico vuelvan a
infectar a la persona, convirtiéndose en
resistentes.
Para paliar este problema, la
Organización Mundial de la Salud (OMS)
recomendó un "uso racional" de estos
fármacos, dado que cuanto más se utilizan,
mayor es la resistencia.
Número de matrícula del especialista
consultado:
- Dr. Jorge San Juan: M.N. 46.510
- Dr. Carlos Luna: M.N. 46.388 |
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