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10
de julio de 2008
- PRO-SALUD News |
Según una investigación, los padres que
ven jugar a sus hijos se encuentran entre
los más nerviosos
Mirar espectáculos deportivos, una
actividad "no apta para cardíacos"
La final de Wimbledon, el encuentro entre
España y Alemania por la reciente final de
la Eurocopa, y más cerca, la salvación de
Racing o la coronación de Liga Ecuatoriana
como campeón de la Copa Libertadores son
algunos ejemplos de momentos deportivos
que pueden generar alegrías pero también
emociones extremas que desencadenan lo que
los especialistas denominan estrés agudo.
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Buenos Aires - La final
del Grand Slam de tenis de Wimbledon que
se desarrolló el pasado domingo entre el
número uno y dos del ranking, -el suizo
Roger Federer y el español Rafael Nadal,
respectivamente- ha sido uno de los
espectáculos deportivos más emocionantes
de los últimos tiempos.
Esta categorización responde no sólo de la
importancia del título en juego, sino
también de las características de los
jugadores que se enfrentaban y a la
duración del "match" que se extendió por
casi cinco horas, siete si se tienen en
cuenta las tres interrupciones por lluvia.
Al cabo de todo ese tiempo era
prácticamente imposible que algún
espectador, ya sea los que estaban
observando el partido en la comodidad de
sus casas o aquellos que se encontraban el
estadio "All England", estuviera
disfrutando del juego tranquilamente.
Sin embargo, este es sólo un ejemplo de
una cuestión que podríamos calificar como
"mundial": la pasión que despiertan los
espectáculos deportivos, y el riesgo que
implica alegrarse, amargarse, enfurecerse
o emocionarse hasta las lágrimas ante el
triunfo, el empate o la derrota.
"El tema de los peligros que corren los
fanáticos del deporte es importante. En
nuestro país tal vez está más relacionado
con el fútbol que es el que despierta las
mayores pasiones. Cuando pensamos en la
prevención, lo primero que hay que hacer
es informar. Todos sabemos que cuando se
va a realizar una actividad física, hay
que hacer análisis y estudios pre-competitivos
para saber si la persona está apta, pero
en lo que respecta a los que están 'afuera
del campo de juego', los datos son pocos",
postuló a Pro-Salud News el
doctor Gastón Albina, médico del Staff
del Servicio de Electrofisiología y
Arritmias del Instituto Cardiovascular de
Buenos Aires (ICBA).
"Básicamente, el peligro radica en cómo
recibe las emociones cada persona, porque
estrés -entendido como la reacción del
organismo frente a un estímulo- tenemos y
sufrimos todos; por eso la clave está en
cómo se capitaliza. Desde este punto de
vista, no es lo mismo una persona que mira
un partido de fútbol sin importante cuál
sea el resultado que un fanático que está
involucrado emocionalmente con alguno de
los dos equipos, sobre todo si tiene
enfermedades previas o latentes. Por eso,
hay que distinguir y explicarle a la
población que una cosa es el estrés
crónico que es muy importante prevenir, y
otra es el agudo -aquel que desarrollamos
ante situación inicialmente placentera que
luego se transforma en 'límite'- que
tampoco es un tema menor", detalló el
doctor Albina.
A la hora de los "datos concretos", hay
numerosos estudios avalados por ejemplo
por la Federación Internacional de Fútbol
(FIFA) que indican que las muertes súbitas
y los infartos aumentan durante los
espectáculos deportivos.
Uno de los más recientes, publicado en la
revista New England Journal of Medicine
(NEJM) luego del último mundial
disputado en Alemania en el año 2006
afirmó que durante los encuentros que
disputó el equipo local, el riesgo de
padecer alguna de las afecciones
mencionadas anteriormente aumentó dos
veces, y hasta tres en las instancias
definitorias. De hecho, según los reportes
periodísticos de ese momento, se
registraron fallecimientos en las
tribunas.
"El estrés emocional es el gran
protagonista de estos hechos que no sólo
sufren quiénes van a la cancha sino
también los que ven el partido en sus
casas. Físicamente se produce una reacción
que parte de la emoción que se genera ante
una instancia decisiva de cualquier
espectáculo deportivo que sea
representativo para la persona que lo está
mirando, que a su vez provoca una
movilización hormonal y aparece la
adrenalina que actúa aumentando la
frecuencia cardíaca y la presión
arterial", explicó a Pro-Salud News
el doctor Norberto Debbag, médico
cardiólogo y deportólogo.
"El inconveniente surge cuando ese proceso
se desencadena en una persona que ya tiene
afecciones previas, y más aún si no lo
sabe y por ende no está tratada. Por eso
lo que tenemos que destacar es la
necesidad de desdramatizar los juegos y
deportes y, por supuesto, conocer el
estado de salud para poder prevenir",
refirió el especialista.
Los padres: nervios y riesgo
Un estudio estadounidense cuyas
conclusiones forman parte de la reciente
edición de la publicación Applied
Social Psychology, señaló que los
padres que observan a sus hijos
practicando algún deporte son un "blanco
fácil" para las emociones extremas y, por
ende, el incremento del riesgo cardíaco.
"Por lo general cuando los padres que
tienen de identificarse mucho con sus
hijos y 'controlarlos' son más propensos a
enfurecerse o experimentar emociones
extremas cuando les toca presenciar algún
acto en medio de una práctica deportiva
que consideran 'injusto'. Esta actitud,
por supuesto, repercute en importantes
riesgos físicos", concluyó el investigador
principal Jay Goldstein, de la
Universidad de Maryland quién se dedicó el
último tiempo a analizar el comportamiento
de los padres durante partidos de fútbol
en Washington DC.
Número de matrícula de los especialistas
consultados
- Doctor Gastón Albina: M.N. 83.891
- Doctor Norberto Debbag: M.N. 51.320
Para mayor información:
- The New England Journal of Medicine (NEJM):
http://content.nejm.org
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