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1º
de julio de 2008
- PRO-SALUD News |
Otra investigación indica que esta
condición afecta a una de cada diez
personas sanas
Un
estudio relaciona la pérdida de audición
con los accidentes cerebrovasculares
De acuerdo con los investigadores
taiwaneses que realizaron el seguimiento
en 1.423 pacientes, si la merma en la
capacidad auditiva es repentina, éste
factor puede estar presagiando -con hasta
dos años de anticipación- el desarrollo de
un stroke. Un especialista local hizo
hincapié en la necesidad de consultar
rápidamente cuando hay cambios en la
audición pero también en la visión que no
obedecen a otras patologías. |
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Buenos Aires - "La
pérdida repentina de la capacidad auditiva
es un factor que debe ser tenido en cuenta
pues podría tratarse de una señal de
alarma respecto a la posibilidad de sufrir
-en los próximos dos años- un accidente
cerebrovascular (ACV) o stroke".
Esta es la principal afirmación a la que
arribaron los investigadores de Taiwán,
liderados por el doctor Herng-Ching Lin,
profesor de la Facultad de Administración
de la Atención de Salud de la Universidad
médica de Taipei, luego de analizar
durante cinco años los datos médicos de
1.423 pacientes hospitalizados por
episodios agudos de pérdida repentina de
audición, y gracias a la comparación
establecida con respecto a la información
provista por el grupo control conformado
por 5.692 pacientes de apendicetomía.
"Hasta el momento, ningún estudio había
investigado la incidencia o el riesgo de
sufrir enfermedades cerebrovasculares
después de la aparición de pérdidas
repentinas en la audición sensorioneural.
Gracias a este ensayo hemos podido
comprobar que las personas que tienen
problemas de audición, presentan 1,5 más
posibilidades de sufrir un stroke",
aseveró el doctor Herng-Ching Lin
en las conclusiones de la experiencia que
forman parte de la más reciente edición de
la publicación especializada Stroke.
No obstante, el especialista aclaró: "Se
trata de una primera aproximación a la
relación entre éstos dos factores que debe
ser analizada muy cuidadosamente, y debe
ser profundizada estableciendo cuáles son
los parámetros de pérdida de audición y
que relación guarda éste indicador con
otros factores como por ejemplo la
historia familiar, el Índice de Masa
Corporal (IMC), el sedentarismo, la
obesidad, etc".
A fin de conocer un poco más sobre la
posibilidad de "predecir" el desarrollo de
un ACV atendiendo a estos factores
neurosensoriales, Pro-Salud News
dialogó con el doctor Joaquín Andrade,
médico neurólogo, integrante del Instituto
de Neurología de Buenos Aires (INBA),
quién hizo hincapié en la necesidad de
realizar una consulta rápida con el
especialista, toda vez que se produzca la
merma repentina y sin causa aparente de la
audición pero también de la visión.
"Cuando una persona experimenta la pérdida
repentina del oído o la vista, estamos
frente a una señal de alarma que puede
estar indicando que hay alteraciones en la
microcirculación del cerebro. Entonces, no
hay que alarmarse aunque sí tomarlo como
el puntapié inicial para realizar una
consulta ya sea con el neurólogo o bien
con el otorrinolaringólogo que deberá
hacer la derivación para indicar la
realización de estudios que permitan
conocer el estado del sistema vascular del
encéfalo, que hoy por hoy afortunadamente
son muy sencillos de llevar a cabo y
poseen una muy elevada precisión. Otro
punto a favor es el flujo cada vez mayor
de información que hace que los médicos en
general estén muy alertas a este tipo de
señales y procedan con rapidez", postuló
el especialista.
"Es importante remarcar que la pérdida de
audición puede ser total o parcial y puede
ser uni o bi lateral, es decir de uno o
ambos oídos y en uno o en los dos ojos. De
cualquier manera, siempre se trata de
indicadores llamativos, que no pasan
desapercibidos aunque por supuesto que al
principio pueden ser atribuidos a otras
causas e incluso desatendidos. Esta última
reacción se ve favorecida por el hecho de
que por tratarse de 'espasmos', así como
se fue, la función suele restituirse. De
manera que puede suceder que un hombre
mayor de 55 años, hipertenso, vaya
manejando su auto, de golpe se quede sordo
pero al cabo de un rato o unas horas
escuche perfectamente bien de nuevo",
detalló el doctor Andrade.
Un problema en aumento
Paralelamente a la publicación de los
resultados del estudio Chino, -y también
en Stroke- se dieron a conocer las
conclusiones de una experiencia
estadounidense según la cual una de cada
diez personas sanas sufrieron o sufrirán
un ACV.
El estudio realizado en base a
descendientes de Framingham, involucró a
2.040 personas de 62 años (edad promedio),
de las cuales el 10.7 por ciento evidenció
–mediante tomografías computadas,
resonancias magnéticas y otros estudios-
haber tenido lo que la doctora Sudha
Sesadri, líder de la investigación y
profesora de neurología de la Universidad
de Boston, llamó un "Infarto cerebral
silente".
La diferencia que marca la categorización
está dada por la pérdida momentánea de la
función cerebral aunque sin síntomas.
"Se trata de una tendencia en aumento en
el mundo, principalmente como consecuencia
de la alta incidencia de los factores de
riesgo: la gente tiene sobrepeso, es
sedentaria, fuma y además se estresa mucho
debido a sus obligaciones laborales y a
los tiempos acelerados en los cuales nos
toca vivir. Por eso es importante prestar
mucha atención a las señales que nos da el
organismo porque en general la
vascularidad encefálica no explota de la
noche a la mañana sin avisos. De manera
que prestando atención y consultando
cuándo aparece algún indicador es posible
prevenir el desarrollo de accidentes
cerebrovasculares", concluyó el doctor
Andrade.
Número de matrícula del especialista
consultado
- Doctor Joaquín Andrade: M.N. 74.870
Para mayor información:
- Stroke Journal:
http://stroke.ahajournals.org
- Instituto de Neurología de Buenos Aires
(INBA):
http://www.neurologiainba.com.ar
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